Tuesday, March 24, 2009

Ya regresé a mi segundo hogar

Home sweet home

Qué diferencia esta partida de México de todas las anteriores. Antes berreaba como niña chiquita y me aferraba a los brazos de mi mamá y mi abuelita, qué bueno que ninguna de ellas usa falda porque de lo contrario estoy segura de que me hubiera colgado de ellas para no irme.

Irme era una tortura, en verdad que sufría sólo de pensar en la soledad que me esperaba, en el calor pegajoso de la concubina, en las batallas diarias contra las barreras de idioma y culturales a las que me enfrentaba día a día. Yo nunca me quería ir, con todo y que mi departamento me encantaba nunca fue un hogar así que nunca me hizo falta y nunca desée volver a él; los amigos que realmente quería que vivían en China estaban en Beijing o en Hong Kong, así que nunca sentí que le hacía falta a nadie en Guangzhou y nadie me hizo falta. Más de una vez se me ocurrió fingir mi secuestro o mi desaparición misteriosa para no tener que regresar. Cada día que pasaba iba sintiendo una pérdida, mi tiempo en México era precioso y un día menos era una verdadera tragedia. Nunca podía dormir pensando en que pronto tendría que regresar.

Y ahora... todo se siente diferente.

Ahora me debatí entre las ganas de quedarme y las ganas de irme; entre el enorme gusto por estar entre los míos y la tristeza de estar lejos de los nuevos míos; a ratos extrañé mucho, muchísimo.

Irónicamente, vi a México más bonito, más alegre y lo disfruté mucho, creo que ya entendí que siempre será mío y que no importa cuanto tiempo me vaya, yo siempre seré suya. Comí, bailé, hablé, escuché, reí mucho y dormí muy rico soñando con Tomatito.

Cuando llegué abrí la puerta de mi casita y lo sentí muy claro... este es mi hogar también porque se ve como yo, huele a mí y en él me siento segura, tranquila y querida.

Lo único que no extrañé fue el frío y la falta de sol, pero qué rico estar de vuelta.

1 opinaron que:

dalx said...

a este punto queremos llegar

felicidades, galletita ketchup. You made it.