Thursday, March 19, 2009

La felicidad incómoda del prójimo

Como estoy al borde de la histeria por mi entrevista esta tarde, escribiré este post en un intento, tal vez futil, de distraerme tantito.

Desde hace varios días me he estado preguntando por qué a la gente le molesta la felicidad de los demás ¿por qué les gusta ver sufrir a los otros?

Tal vez porque la tristeza, la amargura o la infelicidad tal cual nos hace más interesantes, o más productivos, o incluso más prolíficos. Escribimos más y con mayor profundidad, trabajamos más y por más horas (aunque no necesariamente bien) y somos más misteriosos.

La infelicidad también genera sentimientos de solidaridad o compasión, a quién no le gusta, aunque esté mal, andar pobreteando a alguien, hablar de él en tono preocupado y darle palmaditas en la espalda. Cuando somos infelices somos tema de conversaciones donde resulta que todo mundo nos quiere y todos quieren que estemos mejor.

Pero cuando, en efecto, estamos mejor, no siempre los demás están contentos por ello. Cuando se acaba el drama, se acaba la diversión morbosa.

Ahora que el shock cultural se acabó, o por lo menos no se acerca ni remotamente al vivido en China, escribo diferente.

Ahora que mi vida no consiste en una rutina estricta de levantarme temprano, pasar 10 horas en la oficina, ir dos horas al gimnasio, prepararme de cenar, pasear a Xuni, leer, ver las noticias y dormir, escribo diferente.

Ahora que no paso los fines de semana encerrada limpiando y catalogando toda la casa por colores y formas, escribo diferente.

Ahora que no lloro todas las tardes en el sillón, que ya no me fumo una cajetilla al día por ocio, que dejé de sentirme enojada, triste y miserable, escribo diferente.

Ahora que sonrío todo el día, que recibo llamadas y mensajes de texto en el celular, que salgo a comer en lugar de comer en mi escritorio, que me voy temprano, perdón, a mi hora, porque tengo algún compromiso, que tengo mis fines de semana ocupados, que tengo vida social, con todo y los problemas menores que ello implica como toparte con gente loca, escribo diferente.

Escribo y actúo diferente, y he descubierto que a varios eso no les gusta nada, nadita.

Porque claro, quizá era más divertido leerme cuando quería aventarme por la ventana de mi departamento porque alguien me había escupido en el pie, o cuando me perdía por horas en algún lugar y no podía encontrar a nadie que me entendiera ni podía leer los letreros, o cuando sin querer o por compromiso tenía que comerme algo raro como una víbora o un pepino de mar, o cuando reventaba de ira porque alguien me había aventado, otra vez, o me había hecho una grosería.

¿Pero qué creen? Eso, se ACABÓ. Mi concubina se quedó allá lejos y yo empecé una vida nueva sobre la que hay mucho que escribir, pero en un tono diferente. Hay a quien no le gusta que escriba tantas cosas en tono personal, hay quien quiere leer más sobre el shock de vivir en Canadá (pero por Dios ¿cuál shock?) o cosas más "de fondo" sobre Tomatito. Por otro lado, hay quien no me lee pero convive conmigo y no le gusta mi "cambio de actitud" el cual, aparentemente arruinará mi vida y mi carrera... sí, no hay nada más peligroso para el éxito profesional que la felicidad personal, sobre todo si eres mujer, si no eres una solterona amargada, no llegarás a ningún lado, qué bello.

Si quieren que yo me vuelva a encerrar para escribir cosas más profundas, si quieren que le busque el lado oscuro al Tomatito para escribir cosas más interesantes, si quieren que nada más hable de las hojas amarillas de los árboles o de la nieve y no de lo feliz que soy, de lo que hago, de mis amigos y hasta de mi Maple Pie, si quieren que otra vez llegue media hora antes a trabajar y me vaya dos o tres más tarde (puesto que aparentemente esa es la prueba absoluta de la productividad), si quieren que lo único que tenga en la vida sea lo que hago en la oficina, si quieren verme un poco infeliz para sentirse santos salvadores y para convencerse de que así me va a ir mejor...

SE EQUIVOCARON DE BLOG Y DE GALLETA.

Porque parafraseando al Maple Pie: This fortune cookie is broken no more.

Deal with it.

6 opinaron que:

Anonymous said...

MUY BIEN DICHO!

Tadeo Berjón said...

por mi cuenta, yo disfruto cada vez más tu blog y, aunque me mataban de risa tus posts donde hablabas de las cosas chuscas de China, me encanta leer también sobre tu nueva vida en Tomatito. así que, si me preguntas a mí, sigue tal cual vas!

Anonymous said...

The broken fortune cookie is broken no more!!!!!!!!!!!!!! Mi galleta es feliz e irradia felicidad!!!!!!! Mi galleta serà el espejo donde la gente se asomarà y verà, que en efecto, hay otro camino, aquel en donde la felicidad no està peleada con la productividad, al contrario, la alimenta. Te quiero galleta,

GB

Selfish Mack said...

am i lo que me gusta de la galleta es su redacción... cuando te jubiles publicaras tus Memeorias de una Galleta en el Exilio???

Mi morbo es muy sano, tu sigue escribiendo y yo soy más que feliz de leerte aunque claroooo tu felicidad es mi felicidad así que estos buenos nuevos tiempos me tienen muy contenta... besos!!!

Arte said...

Clap Clap!!
Yo no te alcance a leer en tu otra etapa, ni te conozco mas que por este blog, así que perdoname el atrevimiento de decirte que tu blog, es la onda, así de feliz :)

Broken Fortune Cookie said...

Ya le hacía falta Arte a los comments de mi blog ;)